Una Colombiana en Londres

Lis Salinas
La Cumbiambera

Algunos ya conocen un poco de mí, y saben que mi intención inicial en Inglaterra era aprender el idioma inglés y conocer como es la vida en este país del norte.

Algunos ya conocen un poco de mí, y saben que mi intención inicial en Inglaterra era aprender el idioma inglés y conocer como es la vida en este país del norte.

Cumplo casi 7 años de estar viviendo en Inglaterra, enfrentada a situaciones que no había experimentado antes.

Al inicio, me sentía turista, gastando mis ahorros muy rápido.

Luego empecé a trabajar -no en una oficina precisamente- y de turista, pasé a ser un emigrante más de esta ciudad cosmopolita.

Cuidar niños, ser mesera, asistir a una persona con discapacidad, trabajar en marketing, eventos, y dictar clases de español, fueron las actividades que mantuvieron mi mente y mi bolsillo ocupados en esta costosa ciudad.

Recordando algunos momentos que me dejaron estas experiencias, también aprecio algunas enseñanzas, como, por ejemplo:

  • Cuidando una niña inglesa de 7 años, llamada Louise, que me contaba que su compañerita de clase de origen musulmán había dicho: “yo no conozco un aeropuerto”, para Louise esto era algo que le resultaba incomprensible, entonces Louise me dijo de manera muy convencida: “una parte importante de la vida consiste en explorar”!
  • A Louise le gustaba estar haciendo cosas todo el tiempo, tenía hora del piano, hora de las onces, hora de las manualidades, hora de juegos de mesas, hora de leer, hora de pintar etc. Y así descubrí que: “en Inglaterra, las personas desde que son niños aprenden a aprovechar el tiempo al máximo”.

Nunca había enseñado español, y en esta experiencia aprendí demasiado. No solo de mi propio idioma sino de lo mágico que es comunicarte con alguien, que puede estar al otro lado del mundo, y a veces con diferencias horarias de hasta de 5 o 11 horas.

Por otro lado, recordaran que soy abogada, y buscar trabajo en el sector legal se veía muy difícil, pero un abogado amigo me dijo: “lo importante es saber ¿dónde quieres estar?, ¿dónde quieres trabajar? y empezar a proyectarte hacia allá”.

Creo que soy una persona tranquila

Combinando los estudios del idioma ingles y algunos trabajos, pasaron así 4 años de mi vida. Hasta que llegó el momento de restablecer el rumbo y decidir si: ¿quiero regresar a mi país de origen?, o ¿quiero intentar hacer parte del mundo laboral de Londres? (la city).

Tomar esta decisión no fue fácil, más aun, cuando no tienes contactos o poca experiencia laboral. Inundé la ciudad de CV, hice tarjetas de presentación profesional y las repartí por todos lados, pero esto no era suficiente. En realidad, aplicar a trabajos tiene su método, desde la preparación de las cartas de presentación hasta las entrevistas, y aprendí a hacerlo.

Posteriormente, conseguí un trabajo en una firma de abogados – en el departamento de derechos humanos- fue una gran alegría, a pesar de haber iniciado en un cargo muy administrativo, así fue como empecé.

Trabajar en otro idioma ha significado desarrollar el lenguaje de oficina y reprogramar mi cerebro a la dinámica del trabajo de los ingleses, donde la disciplina es constante y la optimización del tiempo es importante.

Creo que soy una persona tranquila, pero mantener la tranquilidad cuesta un poco cuando hay muchas entregas. Es importante estar al ritmo con todo, y los correos electrónicos no pueden esperar más de 24 horas para ser contestados.

Aprendí a ser más responsable con el tiempo. Un día, en la oficina, habían programado un encuentro social con todos mis compañeros – después del trabajo, a eso de las 6pm – y yo muy tranquila, pensé que al ser algo social no será tan estricto y llegué tarde. En verdad, fue muy vergonzoso ver que todos mis compañeros ya estaban listos y llevaban más de 20 minutos esperándome.

En particular me ha encantado tener la experiencia de trabajar en Londres, y en una compañía con ética, y socialmente responsable.

Lo que más me ha gustado:

La energía de mis compañeros – hacen mil cosas-, van trotando, o en bici de la casa al trabajo y del trabajo a la casa, hacen trabajos voluntarios con ONG´s, además de ser abogados, son músicos o deportistas, es impresionante para mí ver como saben aprovechar el tiempo, y son muy competitivos.

Lo que no me ha gustado:

Es fácil caer en la rutina del trabajo – trabajar muchas horas, la competitividad, y hacer todo bien y rápido – me parece que te hace perder el sentido de las cosas simples y naturales de  la vida – estamos tan ocupados que a veces se desaprovechan momentos que dan alegría a la vida.

Me gustaría reír más en la oficina – creo que está relacionado a que aún me cuesta un poco entender el sentido del humor de los ingleses, ¿puede ser? Lo cierto es que hay tantas fechas de entrega, el compartir solo se puede en momentos sociales. Las personas cambian el chip, dentro de la oficina, son tan concentrados y ocupados, pero, de repente tan sociales y sonrientes en un pub. Esto es un poco extraño para mí.

A diferencia de mi trabajo anterior en Colombia, creo que en Londres se trabaja con más intensidad y en mi caso, el hecho de que sea en una segunda lengua me ha desarrollado más el don de la paciencia para revisar una, dos y tres veces mis escritos, tener la página de Wordreference.com siempre abierta para buscar definiciones y sinónimos.

En fin, cada día aprendo más y más no solo en términos de vocabulario, y también de las instituciones y sistemas ingleses. Y aunque a veces desespero, al final me da mucha satisfacción todo lo que he aprendido.

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