La-leyenda-del-doradoDespués de visitar la exposición de oro traída de Colombia al Museo Británico, me pareció interesante describir un poco más a fondo sobre los ritos de mis aborígenes indígenas a partir de una leyenda, que a decir verdad, no sé porque le llaman leyenda si mi abuela y mis tíos lo cuentan como parte de nuestra historia real.

Pero bueno, la “leyenda” cuenta que una vez al año, en una Laguna conocida como la Laguna de Guatavita, los indígenas ofrecían sacrificios a sus dioses (Sol Dios del día, Luna Dios de la Noche) en los cuales reunían un gran número de joyas y tesoros para ser llevados hasta la mitad de la laguna por el cacique que iba desnudo y que sólo estaba cubierto por una capa de oro.

Este hombre era conocido como el cacique dorado, quien tiraría todo el tesoro al agua, esto lo ofrecían a sus dioses para que a cambio recibieran los beneficios de la tierra (pacha/mama), así que ellos no sólo ofrecían el oro también oraban para obtener un clima favorable y al mismo tiempo una cosecha abundante.

La historia también cuenta que cada vez que se posesionaba un nuevo cacique, los Muiscas organizaban una gran ceremonia. El heredero, hijo de una hermana del cacique anterior, quien antes de esto se había purificado ayunando durante seis años en una cueva donde no podía ver el sol, ni comer alimentos con sal, ni ají.

Dicen que el heredero era conducido a la vera de la laguna donde los sacerdotes lo desvestían, y lo rociaban con polvo de oro, le entregaban su nuevo cetro de cacique y lo hacían seguir a una balsa de juncos con sus ministros y los jeques o sacerdotes, sin que ninguno de ellos, por respeto, lo mirara a la cara. El resto del pueblo permanecía en la orilla, donde prendían fogatas y rezaban de espaldas a la laguna, mientras la balsa navegaba en silencio hacia el centro de la laguna.

Con los primeros rayos del sol, el nuevo cacique y sus compañeros arrojaban a la laguna oro y esmeraldas como ofrendas a los dioses. El príncipe, despojado ya del polvo que lo cubría, iniciaba su regreso a la tierra, en tanto resonaban con alegría tambores, flautas y cascabeles. Después, el pueblo bailaba, cantaba y tomaba chicha durante varios días.

Está historia, además de ser muy interesante, muestra la riqueza cultural de los pueblos indígenas antes de la conquista española, dentro de su legado ancestral se incluyen más de 40 lenguas aborígenes, la elaboración de artesanías a mano y la más importante: la adoración y respeto a los dioses de la naturaleza.

Aprovecho para hacer un llamado a los lectores para mirar la situación de los grupos indígenas que aún sobreviven en Latinoamérica ya que debido a la violencia han sido desplazados de sus tierras, perdiendo su identidad y el derecho a una vida digna.

PS: Pueden escuchar nuestro podcast acerca de la leyenda del dorado

  • olga

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